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Mostrando las entradas etiquetadas como ruptura

AÑO I: La educación sentimental

Parece mentira, que diría la canción de Quique González, pero ya ha pasado un año desde que por teléfono me anunciaron —la palabra anuncio está bien escogida porque sin duda fue una sorpresa— “te dejo”. Podría hacerme el interesante y decir cosas como “no hay mal que por bien no venga”, “todo esto me ha servido para aprender” o “lo que no te mata te hace más fuerte” y todo eso sería, en gran medida, verdad. Pero la realidad es que parte de este último año ha sido, sin paños calientes, “un puto infierno” que no le deseo a nadie. Imaginen, por un instante, que la persona a la que aman desapareciera de un día para otro. La culpa, la tristeza, el dolor, la rabia, la incomprensión… El simple hecho de echar la vista atrás ya empaña mi visión.

EN TERAPIA (IV): ¿Qué es el amor?

  Amar es...

MICRORRELATO (XVI): El actor

El actor se cruzó en su camino y ella lo convirtió en el protagonista de su historia de amor. ¿Cuál fue su mérito? Quizás solo estar en el lugar y el momento adecuado. Ella asumió su parte y ejerció de 'partenaire', reservándose también las labores de guionista y directora. Tenía experiencia y estaba convencida de realizar su mejor película. ¡Luces, cámara y acción! Comenzó el rodaje y cada día era mejor que el anterior. Entonces el actor empezó a creerse su papel reforzado por los continuos halagos que la actriz le dedicaba ("eres el mejor novio del mundo", "mi marido, mi amante y mi mejor amigo"). Ella también bordaba su papel porque las promesas —aquellas que hablaban de amor eterno y una vida juntos— tenían la fuerza de la convicción. El actor puso todo su entusiasmo desde el primer día hasta acabar perdidamente enamorado de la actriz. Nunca había sentido nada parecido y empezó a dedicar las 24 horas del día a cumplir con el papel de hacerla...

MICRORRELATO (XV): Superluna

La superluna iluminaba el cielo nocturno de Madrid pero, recelosa de mostrarse en todo su esplendor, se escondía continuamente detrás de las nubes. Una pareja de jóvenes enamorados paseaba alrededor del Templo de Debod en su busca y observaba como el astro jugaba al escondite con ellos entre divertidos y frustrados. Su excusa para estar allí esa noche —al menos una de ellas, aunque seguramente la menos importante— era inmortalizar con una cámara de fotos la imponente presencia de la superluna. Finalmente, ante la timidez mostrada por la juguetona esfera blanca, los enamorados decidieron pasar a mayores. El día anterior se habían dado su primer beso —impulsivo, rápido, torpe, encantador— y ambos se habían quedado con ganas de más. La superluna, que había dejado de ser la protagonista de la noche, decidió salir de su escondite y observar de manera cómplice como la pareja se besaba de forma apasionada una y otra vez. En ese momento, la superluna decidió lanzar su hechizo sobre la par...

EN TERAPIA (III): Las explicaciones

"En algún lugar debe haber un basural donde están amontonadas las explicaciones", Julio Cortázar.

MICRORRELATO (XIV): Alma

Alma tenía el pelo negro, unos ojos marrones enormes, un lunar junto a la comisura de los labios y una curiosa asimetría en el rostro. Era alegre y divertida, pero al mismo tiempo inteligente y reflexiva. Un día un mechón de su pelo negro cayó hacia su cara y al intentar devolverlo a su lugar se dio cuenta de que no tenía donde apoyarlo… ¡Su oreja izquierda había desaparecido! Con un movimiento instintivo levantó la mano derecha para comprobar si la otra oreja seguía en su sitio, pero no consiguió tocarla. Entonces puso sus manos frente a sus ojos y con horror creciente descubrió que su mano derecha también había desaparecido. En los días siguientes, Alma observó angustiada como el resto de su cuerpo iba desvaneciéndose: primero los pies, luego el ojo derecho, poco después el pelo. Alma no entendía qué estaba ocurriendo, pero estaba sola en el mundo y no había nadie que pudiera responder a sus preguntas. Antes de que su boca desapareciera gritó hasta quedarse sin voz, pero nad...

EN TERAPIA (II): El amor

EN TERAPIA (I): La culpa

MICRORRELATO (XIII): La huida

Como hacía a diario antes de irse a trabajar, él se sentó a su lado en la cama y besó sus labios sin saber que sería la última vez. Antes de levantarse le susurró al oído: "Te voy a querer siempre". No recibió respuesta y nunca la recibiría porque los “te quiero” que ella le regaló durante años enmudecieron de repente. Ella tenía un dilema que él desconocía, elegir entre una vida fácil y superficial o una comprometida y plena. Finalmente, ella hizo acopio de todo su egoísmo, lo guardó en una maleta y, sin mirar atrás, salió dando un portazo. Roberto C. Rascón (@rcrascon)