HOMBRES ERRANTES (1952), Nicholas Ray. “No hay caballo que no pueda ser montado, ni vaquero que no pueda ser derribado” . Esta frase se convierte en el leitmotiv de Hombres errantes , película dirigida en 1952 por Nicholas Ray y que tiene muchos paralelismos con la convulsa vida de este director, que acabó cayendo en adicciones y perdiendo hasta la cordura. The Lusty Men , ese es su título original, narra la historia de Jeff McCloud (Robert Mitchum), un ex campeón de rodeo, que decide alejarse de ese mundo y volver a sus orígenes. Tenía fama y dinero, pero lo desperdició influenciado por un entorno que te da tanto como te quita. Lo que ganas de día jugándote la vida, lo malgastas de noche en alcohol, juego y mujeres, en un circulo vicioso del que el protagonista intenta huir.