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Mostrando las entradas etiquetadas como amor

AÑO I: La educación sentimental

Parece mentira, que diría la canción de Quique González, pero ya ha pasado un año desde que por teléfono me anunciaron —la palabra anuncio está bien escogida porque sin duda fue una sorpresa— “te dejo”. Podría hacerme el interesante y decir cosas como “no hay mal que por bien no venga”, “todo esto me ha servido para aprender” o “lo que no te mata te hace más fuerte” y todo eso sería, en gran medida, verdad. Pero la realidad es que parte de este último año ha sido, sin paños calientes, “un puto infierno” que no le deseo a nadie. Imaginen, por un instante, que la persona a la que aman desapareciera de un día para otro. La culpa, la tristeza, el dolor, la rabia, la incomprensión… El simple hecho de echar la vista atrás ya empaña mi visión.

EN TERAPIA (IV): ¿Qué es el amor?

  Amar es...

MICRORRELATO (XV): Superluna

La superluna iluminaba el cielo nocturno de Madrid pero, recelosa de mostrarse en todo su esplendor, se escondía continuamente detrás de las nubes. Una pareja de jóvenes enamorados paseaba alrededor del Templo de Debod en su busca y observaba como el astro jugaba al escondite con ellos entre divertidos y frustrados. Su excusa para estar allí esa noche —al menos una de ellas, aunque seguramente la menos importante— era inmortalizar con una cámara de fotos la imponente presencia de la superluna. Finalmente, ante la timidez mostrada por la juguetona esfera blanca, los enamorados decidieron pasar a mayores. El día anterior se habían dado su primer beso —impulsivo, rápido, torpe, encantador— y ambos se habían quedado con ganas de más. La superluna, que había dejado de ser la protagonista de la noche, decidió salir de su escondite y observar de manera cómplice como la pareja se besaba de forma apasionada una y otra vez. En ese momento, la superluna decidió lanzar su hechizo sobre la par...

EN TERAPIA (II): El amor

MICRORRELATO (XII): La primera derrota

Había escrito cien veces: "Te quiero". Entonces respiré hondo y di varios pasos atrás para admirar mi obra. "Buena caligrafía. ¡Le gustará!", pensé antes de salir del aula. En el patio, la lluvia se alió conmigo para eliminar las pruebas que blanqueaban mis manos. Mi profesora apareció y raudo me situé detrás para ser el primer testigo de su reacción. En el pasillo me crucé con Emilio y chocamos los cinco. Cuando entré en clase… ¡mi obra había desaparecido! Al borde del llanto, agaché la cabeza y descubrí mi mano manchada de tiza. La misma mano que poco después se estampaba en la cara de mi ex mejor amigo. Roberto C. Rascón (@rcrascon)

MICRORRELATO (VII): Nadie es perfecto

Ella no tiene habilidad ninguna para recogerse el pelo , pero no puedo dejar de mirarla. ¡Qué mujer! Una de esas que provocan contracturas en el cuello y en el alma. Su nombre era Lola. Un día dejé de lado mi inseguridad y me aventuré más allá los rituales saludos en el ascensor: "¿Te gustaría tomar una copa?". A bocajarro. Fuera por interés real o por simple cortesía, una afirmación salió de sus labios. Cinco minutos después entrábamos en un bar y cincuenta después cruzaba el umbral de su casa. Todo iba como la seda. Hasta que la cosa se puso dura… demasiado dura. Roberto C. Rascón (@rcrascon)