Alma tenía el pelo negro, unos ojos marrones enormes, un lunar junto a la comisura de los labios y una curiosa asimetría en el rostro. Era alegre y divertida, pero al mismo tiempo inteligente y reflexiva. Un día un mechón de su pelo negro cayó hacia su cara y al intentar devolverlo a su lugar se dio cuenta de que no tenía donde apoyarlo… ¡Su oreja izquierda había desaparecido! Con un movimiento instintivo levantó la mano derecha para comprobar si la otra oreja seguía en su sitio, pero no consiguió tocarla. Entonces puso sus manos frente a sus ojos y con horror creciente descubrió que su mano derecha también había desaparecido. En los días siguientes, Alma observó angustiada como el resto de su cuerpo iba desvaneciéndose: primero los pies, luego el ojo derecho, poco después el pelo. Alma no entendía qué estaba ocurriendo, pero estaba sola en el mundo y no había nadie que pudiera responder a sus preguntas. Antes de que su boca desapareciera gritó hasta quedarse sin voz, pero nad...